Se dice que muchos años atrás el Virrey de Nápoles hizo una visita a Barcelona, España. En el puerto había un barco de remos, una galera, con prisioneros condenados a remar, castigo usual para la época. El Virrey se acercó a los prisioneros y les preguntó que había pasado, que los había llevado a estar ahora en esta situación. Así escuchó de primera voz terribles historias.
El primer hombre dijo que estaba allí porque un juez aceptó un soborno de sus enemigos y lo condenó injustamente. El segundo dijo que sus enemigos habían pagado a falsos testigos para que lo acusaran. El tercero dijo que había sido traicionado por su mejor amigo, quien escapó de la justicia dejándolo. Y así por el estilo.
Finalmente el Virrey dio con un hombre que le dijo: “mi Señor, yo estoy aquí porque lo merezco. Necesitaba dinero y le robé a una persona. Estoy aquí porque merezco estarlo.”
El Virrey quedó absolutamente anonadado y volviendo sobre el capitán del navío de esclavos dijo: “aquí tenemos a todos estos hombres que son inocentes, están aquí por injustas causas, y aquí este hombre malvado en medio de todos ellos. Que lo liberen inmediatamente, temo que pueda infectar a los demás”.
De esta manera el hombre que se había confesado culpable fue liberado y perdonado, mientras aquellos que continuaban excusándose a si mismos volvieron a los remos.
Esta es una historia verdadera, y la moraleja es bastante obvia. Buscamos todas las excusas posibles y nos quejamos del poder que estas ejercen sobre nosotros, de como nos manenjan y nos encandenan a muchas de las situaciones que vivimos, pero no hacemos nada por cambiarlas, y seguimos en la esclavitud que hemos creado: Todos tenemos la capacidad de decidir si merece la pena cambiar eso que nos mantiene esclavizados, buscar los medios necesarios, para cambiarlo. Por intentarlo, no pierdes nada.
¡NO PONGAS EXCUSAS… !
Y ahora hagan lo posible por ser felices, eso si que merece la pena intentarlo.











20 Comentario:
Por supuesto, Cele querida.
Vive y deja vivir.
Un beso, amiga.
Es que reconocer los errores es muy dificil. Hace falta tener mucho valo o aplomo, para darse cuenta de un error. Aunque a veces la mayoria ni caen en eso o ni se dan cuenta, no es facil tampoco. Muy buena la anecdota. Un saludo Doña Cele. Por cierto Cele es abreviado, pero ¿Como es? Celeste, celestina, celedonia. A ver si me lo dices.
Muy buena y acertada anécdota.
Buena semana
Besos
Es difícil que admitamos errores primero miramos con atencion a ver a quien se los podemos endosar.
Pero si tienes la nobleza y lo admites te sientes por momentos con un tremendo descanso moral.
Un saludo
Muy buena ,vive y deja vivir!cariños .
Estoy con fiaris.
Bicos.
Hola guapísima!!!
Muy buena la historia, sabiendo respetar a los demás y que me respeten a mí ya soy feliz :)
Feliz semana!!!
Besitosss
WOOOW!! Hoy estás revolucionaria!!!
Muy buena la historia, y cuánta verdad hay en ella!
Todos los días intento ser feliz, hay días que lo logro y otros no tanto, pero siempre soy positivo.
Hoy te agradecí en mi blog, pero por si no pasás, mil gracias por la belleza que me diseñaste, y por todo el afecto que me brindás! Sos un encanto de mujer!
BESOTES HERMOSA Y LA MEJOR DE LAS SEMANAS PARA VOS!!!!!!!!!!
Muy buena moraleja Cele, gracias!
Besitos,
Excelente!!!
Toda una enseñanza, un beso.
mariarosa
Totalmente de acuerdo contigo Cele. Somos nosotros quienes construimos las rejas de nuestro cautiverio. Podemos quitarlas, sólo hay que proponérselo y actuar.
Te dejo un saludo cariñoso
Que historia más buena.
Genial.
Besos.
SI SEÑORA!! GRACIAS POR COMPARTIRNOS ESTE POST.
UN ABRAZO
Muy bueno y con toda la razón para esta moraleja: el victimismo, la autocompasión, te envían directamente fracaso.
Si no se admite la situación, no se puede invertir la manera en la que lo percibimos. No podemos cambiar una condena de cárcel de 20 años, pero en 20 años podemos hacer muchas cosas, aún en la cárcel...
besis
Es cierto, cuantas escusas ponemos en nuestra vida y cuantas culpamos a terceros....nosotros solos somos responsables de nuestros actos, besosssss
Cele, siempre sería bueno reconocer los errores y aceptarlos, pues no hay vuelta atrás. A lo hecho pecho.
Te mando un fuerte achuchón.
La moraleja de este relato me ha vuelto weno. De verdad Cele, ya no seré malo, pero si me das un besito sere´todavía más bueno jejeje.
Hablando francamente. me ha gustado mucho tu relato porque estoy seguro que es real y sabes por qué. Porque en mi juventud me sucedió una cosa parecida con un profesor de gimnasiaque era un ogro. Nos hizo formar a todos y uno por uno fue preguntando: USted fuma? Y el bobo de turno mentía y respondía: no yo no. hata que llegó a mí y habían sido tantas negaciones que pensé, no se lo está creyendo en absoluto, de modo que cuando me preguntó le dije: Sí. entonces me preguntó. cuántos cigarrillos fuma usted al día. Y yo de corazón le contesté. Unos cinco por semana. Se ríó delante de todos y dijo. Ven este señor tampoco fuma tanto. Ese mes creo que saqué muy buenas notas en gimnasia....
besos.
No sabes que oportuna has sido con esta entrada. Me la debería de aplicar todaaaaaa jjeje.
Besos.
Pasaba a saludarte y desearte
tengas un feliz puente.
un abrazo.
Muy sabia reflexión, basta de excusas y manos a la obra, sobre todo esa gran tarea de ser felices! Besos tía Elsa.
Publicar un comentario en la entrada